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La Cotufa Blog



En Sucker Punch, una joven apodada Babydoll (Emily Browning), es internada en una institución mental después de una tragedia familiar que la deja huérfana en los años 60s. Idea junto a otras cuatro  compañeras un plan para escapar del sitio y, mientras lo hacen, se adentran en fantasías donde recrean su búsqueda por la libertad.


En esos refugios mentales las niñas enfrentarán sus demonios en la forma de orcos (al mejor estilo del Señor de los Anillos), zombies, robots, nazis, dragones y cualquier cosa fantástica que le salió del forro al Sr. Snyder, bajo su estética super contrastada y llena de slow motions para más factor WOW.

Si hasta ahora todo te suena muy raro, es porque lo es un poco.  Sucker Punch se apropia de un sinnúmero de referencias culturales y las usa indiscriminadamente como anzuelo para una generación de videogamers, fanáticos de todo lo que tenga empastado Guy Ritchie,  gente que se corta las venas por Spartacus, y así. Incluso el increíble soundtrack que va desde Bjork, Sweet Dreams (en un estupendo cover realizado por la propia Browning) hasta Morrissey de The Smiths, está cuidadosamente seleccionado para un público convencido de su buen gusto. Rayando peligrosamente en lo pretencioso.




Pero todo es parte de un ejercicio del director.  Con Sucker Punch, Snyder se propuso crear una pieza donde no hubiesen parámetros. El abuso al que están sometidas las jovencitas es una excusa para crear su propio playground en el que cualquier cosa puede pasar, escucharse o verse.
Aquí es que entra el radicalismo a la hora de calificar este film. La mayoría de la crítica gringa lo ha rechazado por completo por tildarlo de excesiva y no tener un propósito.
Por mi parte, ahora no puedo comprender como no ven más alla del experimento postmoderno para intentar llegar a la fibra emocional del asunto, que es donde Sucker Punch brilla. 

Lo doloroso de la película es que toda esa fanfarria, todo ese CGI, toda esa locura, es mentira. Es excesivo porque es un escape, y cada vez que se termina una aventura, las chicas vuelven a abrir los ojos para encontrarse de cara con el abuso y la explotación de sus "empleadores".
Pienso que se ha formado una matriz de opinión muy agresiva hacia la peli. No seré de sus fanáticos más entregados; todo parece muy inestable. En ocasiones tiene momentos muy buenos y en otros terribles. 
Sucede con los efectos especiales, sucede con las actuaciones –Browning me aburrió  muchísimo,  pero me enamoré  de Abbie Cornish quien interpreta a Sweet Pea- e incluso lo sentí en la mezcla de sonido. No sé porqué la inconsistencia.

Además, el director afirmó que no quería que se sintiese como un videojuego (desconozco por qué se planteó ese objetivo, tal vez se dio cuenta que las similitudes eran muy grandes). De ser así, fracasó en ese sentido. A los que nos gusta el tema, lo primero que sentimos es lo fácil que sería traducir Sucker Punch a ese lenguaje. Hay patrones, niveles, quests, armas, monstruos, bosses y todo el paquete; así que de nada sirve intentar disfrazar el asunto.


Pero ciertamente menos me encontrarán entre sus detractores.
Sucker Punch es un film sobre la libertad, incluso cuando no eres libre. Sobre tomar las riendas de tu vida, incluso cuando estás muerto. Sobre el poder de la creatividad y la imaginación, que esencialmente es lo que nos diferencia de la cucaracha debajo de tu cama.

EDITADO: Me reclamaron que no le di cuadritos de cri-cri a Sucker Punch. Todavía estamos trabajando en lo de la escala evaluación, y nos quedamos sin cri-cri.  Tres cuartos de samba (maxi!) para Snyder.